La Lucha de Viviana

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Mayo, 10 del 2018

 

Con cuatro meses de embarazo, la exmodelo y empresaria Viviana Rivas Plata, nos cuenta el duro proceso que ha vivido para concebir este nuevo bebé. Además nos confiesa detalles sobre su relación con su esposo Bruce Greifenstein.



Es una tarde de semana cualquiera. Viviana lleva al club, como todos los días, a su primogénito Patrick. “Le gusta que lo venga a ver hacer deporte, y a mí me encanta verlo”, nos dice. Sentada en una de las bancas, la pancita delatora acompaña el brillo especial de sus ojos. Está embarazada de nuevo y no puede evitar conmoverse al contarnos sobre la batalla que ha librado junto a su esposo Bruce Greifenstein para lograr concebir a sus dos hijos.


–Vemos que tu segundo hijo está en camino…

–Estoy feliz. Ha sido un proceso largo. Antes de tener a Patrick tuve problemas para tener hijos, varias perdidas. Intentamos tratamientos. Mientras veían que pasaba con mi cuerpo salió Patrick (quien nació a los 7 meses), de casualidad. Fue maravilloso. Este embarazo también fue complicado. Pasé todo el año pasado en un tratamiento caro y tedioso, sin suerte. Me colocaron inyecciones de hormonas durante quince días cada dos meses. Además de la angustia que esto produce, en el camino tuve dos pérdidas.



–¿Cuál es el problema?

–Tengo trombofilia y además rechazo la sangre de mi esposo. Me tienen que vacunar.


–¿Y cómo así lograste concebir esta vez?

–Antes de hacer el último tratamiento del año decidí tomarme un respiro. Preferí irnos de vacaciones en familia y relajarnos. En vacaciones salí embarazada. A veces el organismo nos juega una mala pasada y gracias a Dios se dio. Soy muy católica y cuando vino el Papa pedí con mucha fe que me hiciera este milagro, ¡y se dieron las cosas! (Llora).


–¿Y ya saben qué va a ser?

–Sí, hombre. Patrick está contento porque tendrá un compañero de vida.


–¿Bruce es un padre presente?

–Sí, mucho. De hecho somos muy diferentes. Soy muy engreidora y apapacho a mi hijo todo el día. Mi esposo, en cambio, juega más rudo con él. Además tenemos idiomas distintos. Yo le leo los cuentos en español y él, en inglés. Pero los dos lo educamos con los mismos valores y eso es lo bonito.


–¿Querían una familia numerosa?

–Claro, hasta que uno ve la cuenta del colegio y decide quedarse ahí (risas). Lo cierto es que hay tres embriones en espera y aún no se sabe si seremos padres de  2 o 5 hijos. Veremos.



–¿Cómo conociste a Bruce?

–En 1992 en Pimentel, Lambayeque. Él es de California y venía una vez al año con un amigo cuyo padre es peruano. Cuando yo tenía 14 años fuimos enamorados y mantuvimos el contacto siempre, incluso por cartas que se demoraban más de un mes en llegar. Aún conservamos una que él guardó. De alguna forma mantuvimos el contacto como amigos pero en una época lo perdimos por completo, hasta que en una ocasión él se contactó conmigo un día antes de venir a Lima y nos vimos. Desde ahí no nos hemos separado. A los 15 días me pidió matrimonio.

Dicen que una madre siempre tiene la razón. Cuando, hace algunos años, por la cabeza de esta pareja no cabía la idea de un reencuentro, la mamá de Viviana solía recordar a Bruce con cariño y decirle: “Hija, con ese chico te has debido casar”. Y como es la vida, la profecía se cumplió. Ambos mantuvieron una relación a distancia durante dos años, hasta que se casaron en 2011. Actualmente los dos trabajan en la empresa textil que Viviana creó al salir de la universidad. Ella se encarga de desarrollar el producto y Bruce, en cambio, se enfoca en el proceso de producción hasta el despacho final.


–¿Qué harías si te enteras de una infidelidad? 

–No me he puesto en esa situación. Me imagino que analizaría las circunstancias. Lo hemos conversado medio en broma y creo que no perdonaríamos. Me dolería mucho.


–¿Cuál consideras que es el secreto del éxito de su relación?

–Entre nosotros hay una conexión muy bonita y mucha atracción también. Buscamos siempre no olvidarnos que además de padres somos esposos. Además, cada uno tiene su espacio y no nos prohibimos nada. Los dos luchamos para que todo funcione y eso nos une más. Somos un equipo.


A pesar de su embarazo, para Viviana no es problema levantarse cada mañana e ir a trabajar. Dice que es porque ama lo que hace. Queda en el recuerdo que allá por el 2009, una joven modelo que acababa de graduarse en diseño de interiores quería invertir el dinero que había ahorrado con el modelaje en algo propio. Los denim saltaron a la mente de Viviana Rivasplata y poco a poco fue construyendo la marca que lleva su nombre. En la actualidad sus diseños se encuentran a lo largo del país y la idea de extender la línea no le es ajena.



–¿Tu hijo tiene algún gadget?

–No. Tampoco le presto el mío. No lo dejo navegar solo porque cuando una vez lo hice descubrí que algunos de los dibujos son agresivos y eso no se puede controlar.


–¿Y cuál es tu postura frente a la creciente ola de feminicidios?

–Siempre ha estado presente. Lo que está creciendo es la reacción de la gente a decir basta. Se necesita que nuestras leyes cambien y que se facilite el proceso de denuncia.


–Al ser una mujer guapa y estar en el mundo del modelaje, ¿has sufrido alguna vez algún tipo de acoso u hostigamiento?

–Gracias a Dios no, pero una no puede quedarse tranquila con tantas cosas que pasan. Hay gente que ha seguido mi carrera y están hasta ahora pendientes de mí pero siempre han sido muy respetuosos.



–Sabemos que tuviste que reducir tus medidas de busto para un certamen…

–Sí, cuando gané Miss Perú, me pidieron que las reduzca porque era muy voluptuosa para Miss Universo. Sin embargo, cuando llegué allá todas eran cinco veces más voluptuosas que yo y me tenía que poner push-up. No creo que haya sido una buena idea aunque en ese momento me acomplejaba un poco.


–¿Después de eso te has hecho alguna otra operación?

–No, luego de eso me volvió a crecer el busto con el embarazo. Después de tener mis hijos me reencaucharé.


–¿Piensas volver a la televisión?

–Este año voy a enfocarme en mi maternidad y tal vez el próximo vuelva a la televisión. Me propusieron estar en una obra muy bonita, lamentablemente no pude aceptar por mi embarazo.


Viviana está en una nueva etapa de su vida y tiene este lema: “Todo lo que me permita estar bien y tranquila para llevar mi  maternidad es bienvenido y lo demás, por ahora puede esperar”.



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