CHICA DAKAR

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Noviembre, 09 del 2017

 

La periodista de TV y ahora automovilista Fernanda Kanno se prepara para el mayor reto de su vida: convertirse en la primera mujer peruana en competir en el Rally Dakar 2018, el que recorrerá Perú, Bolivia y Argentina en enero próximo.


Escribe: ÁLAMO PÉREZ LUNA

Hicimos esta entrevista con Fernanda a bordo de su camioneta, un ‘avión’ turbo y petrolero crema que ella maneja perfectamente por las calles de esta ciudad difícil para cualquier conductor. Respeta las señales de tránsito, no pisa muy fuerte el acelerador y le da al copiloto mucha seguridad. Si algún día lo invita a subirse a su ‘mionca’, hágalo con confianza.


–¿A cuántos kilómetros por hora va tu vida?

–A mil. Vivo en la playa norte de San Bartolo. El mar revienta en mi balcón. Siempre quise vivir frente al mar. Paro duneando en el sur (manejando sobre las dunas) y me gusta estar alejada de Lima, que haya poca gente y leer algún libro en mi balcón. Y todos los días manejo 50 kilómetros desde mi casa. Para llegar a esta entrevista, por ejemplo (risas)… y otros 50 de regreso.

Fernanda Roselba Kanno García (34), sietemesina, nació en una clínica de Lince y vivió de niña en Jesús María. De allí su familia se mudó a San Borja. Fue la eterna bailarina, actriz y declamadora de las kermesses del colegio San Francisco de Borja y estudió periodismo en la Bausate y Mesa.


–¿Cómo qué periodista querías ser?

–Como los reporteros de la CNN. Los veía en el cable y me fascinaba lo que hacían, cómo lo hacían. Me encantaba el trabajo de Patricia Janiot, Carla Umaña y José Levy, que hasta hoy es corresponsal en el Medio Oriente. Yo estaba segura que podía llegar a ser una buena reportera de guerra.


Esta aventura le va a costar unos US$150,000 a Fernanda Kanno. 


–¿Y cómo alguna periodista peruana?

–No. No veía televisión peruana.


–¿Algún periodista peruano te parece que hace bien su trabajo?

–Christian Hudtwalcker me parece brillante.

A los 22 años dejó la casa familiar y desde entonces ha vivido, aparte de otros lugares que no recuerda, en Surco, el Barrio Médico de Surquillo, Miraflores, San Borja nuevamente, Casuarinas, Barranco, Punta Hermosa y ahora en San Bartolo. Gitana total.


–¿Por qué te mudas tan seguido?

–Me mudo cada dos años, como promedio. No soporto estar mucho tiempo en un solo lugar. Y además me gusta el proceso de mudarme.

Un día empezó a visitar regularmente a una amiga en canal 13 y el jefe de redacción la tomó como practicante. Así todo empezó a cambiar para esa jovencita. Otro día el gerente del canal la vio trabajando, descubrió a una periodista con potencial y la sentó a leer el noticiero.


Para duneando en el sur (manejando sobre las dunas). Todos los días maneja 50 kilómetros desde su casa. 

–¿Te gustó la idea?

–Un día llego al canal con mi overol y mi mochila y me dicen vete a maquillaje que vas a salir en vivo a las tres de la tarde. ¿Qué? No, ni hablar, dije. Yo no voy a estudiar cinco años para terminar leyendo un prompter (una pantalla adherida al lente de la cámara en la que los narradores de noticias leen lo que van que decir). Ni cagando. Bueno, son órdenes de arriba, me respondieron. No tengo saco, les dije. Te conseguimos uno. Pero cómo voy a conducir, no te pases. No sé hijita, pero tú sales en vivo. Y así empecé a leer noticias. Y no paré. Imagínate.

De allí pasó a Panamericana y luego, a los 22 años, a Canal N. Por eso terminó formando parte del grupo América durante casi una década. A mediados de este año, tras conducir ‘Domingo al día’, ‘A las once’, ‘S.O.S.’ y ‘Prohibido rendirse’ (el programa en el que más le gustó trabajar en su carrera), dejó la TV… por ahora.  


–Estoy seguro que tus relaciones sentimentales siempre fueron muy intensas…

–Sí. Yo he tenido varios enamorados, novios, relaciones largas, y a todos los he amado. A uno más que a los otros (risas).


–Ok. No te voy a preguntar a quién (más risas). Y obviamente esperas encontrar a otro a quien amar con semejante intensidad…

–Sí, por supuesto. Eso espero. He tenido varios novios, pero a todos los he amado diferente.


Edición 604

–Y alguna vez pensaste en casarte, también...

–Sí, antes sí. Creo que cuando era más joven decía “y si algún día nos casamos, haríamos esto, lo otro”. Los típicos planes que hacen las parejas enamoradas, ¿no? Pero desde hace algunos años he empezado a vivir mi vida de tal manera que casarme o tener hijos me impediría hacer las cosas que quiero hacer y yo quiero hacer muchas cosas. Por eso congelé mis óvulos.


–¿Exactamente por qué?

–Porque no sé cuándo decidiré tener hijos. Ahorita no tengo ganas. Pero también sé que hay que hacerlo responsablemente. Si yo estoy lista para tener hijos dentro de cinco o seis años, no quiero que mis óvulos sean los de una mujer de 40 años.


–Eso traería consigo un problema, evidentemente…

–Claro. Si algún día surge en mí ese llamado de la maternidad, quiero dejar todo listo desde ahora para que se haga de la manera correcta. Lo que pasa es que conforme una mujer envejece, los óvulos son más débiles y tus hijos pueden nacer con ciertos problemas.

De pronto la televisión dejó de ser su prioridad. Su amor juvenil por los fierros pasó a ser su oficio preferido y empezó a entrenar para participar en el Rally Dakar 2018. En mayo de este año corrió su primera carrera.



–¿Por qué lo haces? ¿Quieres ganar una competencia? Debe ser muy difícil…

–Sólo quiero que me permitan subirme al carro. Va a ser espectacular. Una experiencia impresionante.

Ese experimento le va a costar unos 150 mil dólares. En su equipo habrá unas diez o doce personas, entre mecánicos, asistentes y su copiloto. Y necesita la ayuda de algunas empresas para poder costearlo.


–¿Qué vas a hacer? Explícame.

–Tratar de conseguir los auspiciadores. Y además, correr la carrera más dura del mundo después de la Fórmula Uno. Vamos a hacer 10 mil kilómetros en quince días en Perú, Bolivia y Argentina. Estás sola en el desierto, en medio de la nada más absoluta, sólo con una hoja de ruta y nada de GPS ni nada. No puedes llevar una computadora o un teléfono, por ejemplo.


–¿Por qué no puedes?

Estarías haciendo trampa. No se puede hacer eso (risas). Ojo, mi único objetivo es competir. Ganar es imposible.


–¿Has hecho algo parecido alguna vez?

–Nunca en mi vida. Sólo lo he soñado.


–¿Te sientes feliz en este momento?

–Nunca he sido tan feliz en mi vida. Estoy a punto de cumplir mi sueño. Y no quiero despertar.

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