Hagamos las Paces

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Diciembre, 29 del 2016

 

MIL Y UN BENEFICIOS. La ciencia asegura que la reconciliación reduce el dolor crónico y los trastornos cardiovasculares, y que también disminuye la depresión y ansiedad. 

Reconciliarse con ese exnovio celoso, con un familiar o una antigua amiga antipática ayudará a liberar el estrés y a empezar con buena vibra el nuevo año.


No se hablan desde hace meses. Y cuando se cruzan en alguna reunión social aparecen de inmediato las caras largas. Es una historia bastante repetida entre miles que rompieron lazos afectivos con familiares o amigos, ya sea por discusiones o peleas de todo calibre. El caso es que el tiempo pasa, la reconciliación no llega y el rencor sigue lastimando cada vez más el cuerpo y alma de los involucrados. En este artículo lo invitamos a hacer las paces con el mundo, y a empezar el nuevo año sin esa pesada cruz.  


PERDONAR PARA SANAR

Según la psicóloga conductual Emilia de la Fuente, del Instituto de Salud Mental, perdonar no es fácil pero es el único medio para ser libre y feliz. “Es cierto que todos conocemos a alguien que queremos eliminar del mapa, pero la verdad es que el resentimiento es el veneno que te tragas esperando que la otra persona se muera”. Y así lo confirma un estudio publicado en el ‘Journal of Health Psychology’, después de encuestar a 148 adultos voluntarios en Estados Unidos: “las personas rencorosas presentan más cuadros de estrés y depresión que quienes optan por reconciliarse con los que los ofendieron”. 


Entonces, como primer paso para regresar al estado de concordia es indispensable comprender que la perfección no es humana, que todos cometen errores, y cambiar la percepción de los hechos y de las personas que nos pudieron hacer daño. “Si somos capaces de empatizar con el otro y con sus razones de fondo y, sobre todo, de reinterpretar lo vivido, tendremos más capacidad para superar los recuerdos dolorosos”, dice la especialista.


Luego se debe pensar en un acercamiento y más tarde en unas disculpas sinceras. “No importa quién haya tenido la mayor de las culpas –comenta la psicóloga-, aquí lo último que se debe poner sobre la mesa son los motivos de la riña, ya habrá tiempo más adelante para eso”. Además, muchas veces las razones que se emplearon aquel momento para juzgar descansaron en interpretaciones y no en hechos objetivos, así que a estas alturas del partido ya no tienen sentido. 


Pero si se considera que la razón de la discusión es muy grave y se está muy lejos de buscar una reconciliación, antes de pensar en una posible venganza, lo mejor es optar por el olvido. Ya lo decía el escritor Jorge Luis Borges: “Yo no hablo de venganzas ni de perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”. Emilia sentencia: “Consigue un verdadero olvido teniendo una vida feliz, llena de amor. Cambia de energía, no esperes que todo cambie si mantienes la misma actitud de cuando te hicieron daño”.


CON UNO MISMO

¿Y qué pasa cuando se está peleado con uno mismo? “Veo muchos de estos casos en consulta y son de los más peligrosos”, responde la experta. Emilia de la Fuente explica que hay muchas mujeres que no se perdonan haberse casado tan jóvenes o haber criado de tal manera a sus hijos, por mencionar algunos casos recurrentes. “A ellas les digo que lo primero es aceptar lo que se siente para después pasar a perdonarse por sentirlo”. Aceptar el pasado y proyectarse a mejorar el futuro son las mejores salidas. 


Quedó claro entonces que despojarse de juicios y sentimientos negativos permite vivir en prosperidad, esa que tanto deseamos para el año venidero. (Estefanny Jackson)

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